Días de fútbol desde la grada blanca

La gran mayoría ve los partidos de fútbol desde su casa o en el bar con los amigos o familiares. Pocas personas son las que pueden permitirse irse a los estadios de futból como el Santiago Bernabéu.

Desde hace casi dos temporadas que trabajo en el estadio del Santiago Bernabéu. Mucha gente le parecerá todo un privilegio. No niego eso, pero he de reconocer que a menudo es duro, ya sea por las condiciones meteorológicas o por hinchas que van a ver a su equipo.

Champions League, Real Madrid vs B. Doortmund

Empate por los pelos. Así de fácil y rápido definiría el partido que enfrentaba al Real Madrid y al Borussia de Doortmund. A pesar de que han jugado en casa, a los blancos les faltaba precisión y acertar más.

Nunca había estado un martes en un partido en el Santiago Bernabéu. Ha sido una nueva experiencia ligeramente desconcertante, con sabor agridulce. En mi opinión, la afición de Borussia ganó por goleada en esta ocasión a los aficionados blancos, pero empezaré por el principio.

No me podía imaginar que viniera tanta gente del equipo visitante, las calles colindantes del estadio estaban repletas de personas con las camisetas amarillas y negras de Borussia de Doortmund. Se les notaba emocionados y muy animados por ver jugar a su equipo en la catedral blanca. Todo esto aproximadamente a las 18.45h, justo la hora a la que entra el personal del estadio. Una vez dentro, el griterío se podía escuchar con claridad. El frío, poco a poco, empezaba a estar presente e intentaba abrirse camino entre las costuras. Ya me había ataviado con camiseta térmica y un polo negro bien grueso, porque ya me lo veía venir. Sin embargo, creo que no me hubieran sobrado unos leotardos para que el gélido frío no castigara tanto a mis pies y mis rodillas.

Una hora después de mi llegada al estadio, abrieron las puertas (como a las 19.15h). Puedo asegurar que más del 80% de las personas que acomodé en mi lateral eran de nacionalidad alemana, francesa o italiana. Otro gran día para practicar mi inglés. Tengo que destacar que el público del equipo visitante llegaba a las gradas en un estado de embriaguez bastante importante. Andares inestables, ojos ligeramente perdidos y una forma de hablar demasiado relajada los delataba.

Hasta que empezó el encuentro fue trabajar de manera constante, prácticamente todo el campo completo, salvo algunos grupos de butacas en las esquinas de los laterales que por lo que parece no se pudieron vender a última hora. Me quedé muy asombrado de la ocupación por parte de la afición del Borussia en el estadio. Prácticamente todo el fondo norte estaba asignado para ellos. El tercer y cuarto anfiteatro eran de color amarillo y negro, repleto de pancartas de ánimo a su equipo.

No pude estar muy atento al inicio del partido, nos tocaba inspección. Debíamos de mantener la talla y demostrar que somos gente competente, que sabríamos responder ante una posible emergencia. Fueron unos cuestionarios sencillos a la vez que nos observaban como trabajábamos. Evaluaban nuestra capacidad de inglés, el trato con el público, como se le indicaba a cada persona su asiento y finalmente un cuestionario de evacuación y seguridad. Sinceramente, los que trabajamos en la empresa que lleva los eventos en el Bernabéu, creo que estamos bastante preparados.

El transcurso del partido me pareció en cierta manera aburrido, y a su vez, mi cuerpo se resentía más del frío. Fue decepcionante como el equipo visitante se adelantó en el marcador en el minuto 28, un gol que se podría haber evitado teniendo más cuidado, pero el Madrid no estaba fino (0-1). Por suerte, el empate se produjo 14 minutos después, en el 34' de la primera parte (1-1). En este momento, es cuando la afición del Dortmund empezó a rugir como si ellos hubieran metido el gol. Saltaban y entonaban sus cánticos, por un momento casi me dio la impresión que amedrantaron al público blanco.

Antes de que acabara la primera parte, el Borussia se volvió a adelantar al marcador (1-2). En este punto de la noche, ya me dolían los pies del frío y presentía que las rodillas no tardarían mucho en resentirte también. Toda la segunda parte fue un cúmulo de errores, pérdida de balones, tiros a puerta que no entraban y jugadas mal coordinadas. Casi se daba el partido por perdido. Pero, como si una hada blanca lo hubiera ayudado, un gol del Real Madrid en el minuto 89 hizo que el partido acabara en empate (2-2). El árbitro sumó bastante tiempo de descuento, que el Madrid invirtió en intentar adelantarse en el marcador.

Una vez que el colegiado hubiera pitado el silbato, todo el público al unísono se levantó y en menos de cinco minutos prácticamente se desalojó todo mi lateral.

Después de este partido que me ha resultado desconcertante, esperemos que el próximo de liga que juegue en casa el Real Madrid sea más ameno para contrarrestar las gélidas temperaturas.

¡¡Gracias y hasta la próxima!!