Mens sana in corpore sano

El equilibrio entre la mente y el cuerpo lo considero algo imprescindible para conseguir las metas u objetivos que nos hemos marcado. En este camino que es la vida, hay que dedicar tiempo a nosotros m

Un cuerpo diez es algo que la gran mayoría desearía tener. Independientemente de los estereotipos sociales o lo que nos quieran imponer. Ya desde los griegos, tener un cuerpo musculoso y atlético era signo de respeto. Pero, igual que una manzana con una piel lisa y brillante puede tener dentro gusan

Conseguir buenos hábitos de estudio

La rutina no es tan negativa como a veces nos hacen intentar creer. En algunos momentos es necesaria. Sin ella no sería posible llevar a cabo muchos hábitos los cuales pueden ser muy saludables para nosotros y para conseguir nuestras metas. Una vez que nuestro entorno y dentro de nosotros estamos en las condiciones óptimas, sólo hace falta aplicarlas en le día a día.

Las dos últimas entradas anteriores trataban sobre consejos a seguir para llevar a cabo un buen desarrollo del estudio o un trabajo. En el primero, las directrices a seguir consistían sobre todo en el entorno que nos rodea y cómo debemos de adaptarlo a nosotros. En el segundo, se hace una introspección sobre cómo debemos de afrontar las tareas que vamos a realizar y qué mentalidad es la más recomendable. Ahora, es momento de llevarlo a la práctica y no de cualquier manera. Hay que establecer unos hábitos, unas costumbres, es decir, una rutina de estudio o trabajo.

Para empezar, es importante que nos demos cuenta de la relevancia de lo que estamos haciendo. Hay que relacionar las diferentes tareas con las metas de cada uno. Por ejemplo, 'aprobaré para conseguir alcanzar la carrera que tanto deseo,' o, 'terminaré este proyecto para demostrar lo que soy capaz de hacerlo'. ¡Claro! Aunque siempre hay recompensas más cercanas, por ejemplo, algo tan nimio como 'si apruebo tendré una buenas vacaciones', o, 'obtendré el reconocimiento de alguien'. ¡Todo vale!

Hay que intentar bloquearse lo menos posible para que la rutina que tengamos establecida apenas se sienta interrumpida. Algunas veces nos hará falta ayuda externa o adicional. Cuando no comprendas algo, no te conformes, pide ayuda. ¡No hacemos sabiendo, todo se aprende!

Estudia siempre a la misma hora, dejando descansos. Deja algún día libre a la semana, como uno del fin de semana, o incluso, si la planificación lo permite, alguna tarde de entre semana. También es importante descansar, pero de manera responsable. No estudies después de haber realizado ejercicio físico o de haber comido mucho. Ya que probablemente te sientas demasiado cansado o demasiado adormilado para concentrarte. Descansa bien, duerme las horas necesarias, ello te ayudará a tener la mente despejada.

Asegúrate de que todo está preparado para estudiar: la mesa, los libros,.. además de evitar cualquier tipo de distracción. Tener la costumbre de chequear que todo lo que necesitas está a tu alcance, o al menos localizado, hace que tu rutina no se resienta. El simple hecho de no encontrar el libro o carpeta de apunte que necesitas, puede producirte una distracción que rompe con tu línea de estudio.

Cuando hayas cumplido con tu horario y parte de la planificación programada, te sentirás bien y ¿por qué no? ¡te mereces una pequeña recompensa! Por ejemplo, cenar lo que más te guste, escuchar tu música favorita, salir a tomar algo... Poco a poco con pequeños esfuerzos irás mejorando tu rendimiento. Te sentirás mejor. ¡Te sentirás motivado por el estudio o por el trabajo que te encuentres realizando!

¡ANIMO, NO ES TAN DIFÍCIL COMO PARECE!

Pon un poco de tu parte y no te agobies, es fácil.

palaspro - Editado el 03/01/2013