Sueños intencionadamente imposibles - h2ocrystal avatar_usuario

Cuando pienso en la cantidad de cosas que me gustaría hacer, ir a ver, conocer y experimentar, espero no estar yendo más allá de mis propias limitaciones.

Cuando saber que hay amor pero falta la priorización

25/02/2013 - h2ocrystal

Un titular con una mezcla entre cursi y organizativa que pretende evitar roces sentimentales. De nuevo, hablando con varias personas me estoy dando cuenta de que en muchas relaciones sentimentales pasan malos momentos o terminan, por no identificar los problemas correctamente. En un importante porcentaje de los casos es por una falta o cambio de prioridades de un componente de la pareja.

¿Quién no ha empezado una relación y se ha estado eufórico? ¿Quién no ha sentido esa necesidad de estar cada segundo con esa persona? ¿De tener una pasión difícil de contener? Los inicios de una relación es algo maravilloso. Proporciona el deseo de que no acabe nunca. Pero al cabo del tiempo, ya sea por razones que fueran, la chispa se puede ir apagando y ese deseo ardiente pasa a una gélida relación en la que el silencio y la monotonía empiezan a ganar terreno.

El problema más frecuente es producido por el orden de prioridades de cada componente de la pareja. Se define como orden de prioridades a un listado dónde conviven personas, objetivos o costumbres en orden descendente de interés. Por ejemplo, un hombre casado y con hijos, puede tener establecido como prioridades primero a sus hijos, después a su mujer, en tercer lugar el trabajo, en cuarto su casa, y así hasta el alcance total de los elementos que entran en su vida. Es sencillo establecer una lista de prioridades. De manera natural, todos y cada uno de nosotros la tenemos. Lo difícil es sincronizar las listas de los componente de una relación para que sean lo más compatible una con otra, y más complejo aún, mantener esta compatibilidad pese a las eventualidades.

De la misma manera, cuando se empieza una relación las listas se 'inducen' a estar sincronizadas de manera natural. Se puede generalizar la puesta en común de las primeras cinco prioridades en ambos componentes de la pareja como: en primer lugar, obviamente, a la otra persona de la pareja; en segundo y tercero, amigos o familiares, el orden de quién va uno antes de otros dependen de cada uno; en cuarto y quinto, el trabajo y alguna otra actividad, como algún hobby o afición.

A medida que pasa el tiempo, el peso de cada elemento de la lista va variando de forma diferente para cada componente de la pareja. Esto provoca una desequilibrio y una divergencia en las listas de ambos. El desequilibrio se refleja mediante el enfado, discusiones o pérdidas de paciencia por cosas nimias. En muchos casos no se es consciente de que la relación no marcha bien por esta razón y se achaca a otras cosas circunstanciales.

¿La solución? No hay una panacea para estos casos, sin embargo, sí que se pueden determinar ciertas directrices. Hacer una introspección personal por parte de uno. Saber cuáles son las prioridades actuales y en cuáles se está más preocupado o le afectan en mayor medida a la persona. Seguidamente, una puesta en común de estas prioridades. Esto puede ser bueno sobre todo para dos cosas. A priori, el desahogo de ambos al contarse las preocupaciones interiores de las que quizá no se era consciente. En segundo lugar, poder conseguir de nuevo a sincronizar estas prioridades dentro de lo posible y seguir un mismo camino, volver al punto en que la fogosidad, la pasión y la complicidad era la tónica del día a día.

Aunque suene cursi, acabar con el amor de una pareja enamorada es muy difícil. La solución siempre se encuentra dentro de cada uno de nosotros, sólo hay que escarbar lo suficientemente profundo.

"En amor no son los que ceden los que aman más; sino los que resisten. " (Stefan Zweig)

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