Sueños intencionadamente imposibles - h2ocrystal avatar_usuario

Cuando pienso en la cantidad de cosas que me gustaría hacer, ir a ver, conocer y experimentar, espero no estar yendo más allá de mis propias limitaciones.

Rendirse no es una opción

27/12/2012 - h2ocrystal

Me he puesto de nuevo a escribir inspirado con mi día a día. Últimamente me he encontrado con situaciones bastante peliagudas, a las que considero que me he enfrentado y me sigo enfrentando adecuadamente. Esta entrada es para aquellas personas que han estado, están y casi llegan a estar al límite de su voluntad y esperanza.

Quiero un mundo feliz. Es una expresión cursi, casi una típica contestación de Miss Universo en su ronda de preguntas finales, pero es la verdad. Desde hace unos meses hasta ahora, cada vez es más evidente la desesperación, el malhumor, la poca paciencia, la falta de humanidad de la gente y, finalmente, la aceptación de la fatalidad que se cierne sobre nosotros. Es algo muy grave visto desde un punto de vista objetivo. Pero con estas experiencias que os cuento a continuación espero alentar a todos aquellos que lo estamos pasando mal, porque, como reza el título, "Rendirse no es una opción".

El primer ejemplo lo voy a poner con los emprendedores que sacan sus pequeños negocios con toda su ilusión y entrega. Suponiendo que la parte profesional es la correcta, sin la voluntad férrea y determinación suficiente, no es posible sacarlo adelante. Las personas que inician una Startup o pequeña empresa deben de aprender a no darse por vencido fácilmente. Todos, o casi todos los inicios van a ser duros, van a aparecer errores y pueden llevar en muchas ocasiones a callejones sin salida. Ahí está punto de inflexión donde la gente tiene el peligro de abandonar, dónde tienen la falsa conclusión de que su proyecto es un fracaso. ¡Para nada!, ante las adversidades es necesario buscar otro camino, otra mentalidad para encarrilar el proyecto. Tomar decisiones que pueden parecer descabelladas, pero que quizá poniéndolas en práctica sorprendan a muchos y a los primeros a nosotros mismos.

Un segundo ejemplo lo encontramos con esos progenitores que nunca dan por imposible a sus hijos. Por esas luchas durante horas para que estudien. El tiempo dedicado haciendo los deberes con ellos. Los disgustos y los gritos que provocan la desobediencia infantil. Las noches en vela preocupados cuando sus hijos han salido por ahí. Esos castigos impuestos que muchas veces perjudican a los propios padres más que a los hijos. Esas madres y padres que no se rinden a pesar de cualquier adversidad, que apuestan todo por sus hijos. De la misma manera, también hay que reconocer cuando los hijos crecen y cuidan de ellos, de sus padres. De darles una vida mejor cuando ya ellos se lo han dado todo. Por esos hijos que se interesan todos los días, les cuidan y son atentos. Cuando una enfermedad les ataca y a pesar de su merma de facultades está ahí sus hijos, acompañándoles hasta el inevitable fin, de manera constante.

Por último, cuando un componente de la pareja cae en una depresión o un círculo vicioso de negatividad por agentes externos (falta de trabajo, problemas familiares, problemas con uno mismo...). La otra persona, a pesar de todo, está continuamente a su lado. Intenta ayudarla casi más allá de sus posibilidades. Esto es porque no se rinde, no deja por imposible algo, que lo más seguro, una vez pasada la tormenta, sea la verdadera y máxima felicidad de su vida.

Hay innumerables ejemplos más en los que alguien ha tomado la decisión de que "Rendirse no es una opción". ¿Tú formas parte de ese grupo? ¡Enhorabuena! Nunca desfallezcas y en ese sentido tampoco cambies. ¿Conoces a alguien a punto de ceder? No esperes más a darle, como mínimo, una palmada en la espalda y decirle que no se dé por vencido. Hay que procurar que este pensamiento, esta idea, casi filosofía de vida, se difunda lo más intensa y rápidamente posible.

Gracias por leerme, espero haber aportado un granito de arena. ¡Hasta la próxima!

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